Resurgir de las cenizas: el plan de Sancor para salir a flote y recuperar mercado

La cooperativa ya ordenó la deuda comercial e impositiva y ahora va por un fideicomiso con acreedores financieros. La suerte de tener una prima hermana con plata y la posibilidad de recuperar un negocio que vendió. Fuerte decisión política para acompañar la recuperación.

Por David Narciso

Mientras toda la atención está puesta en Avellaneda y Reconquista por el futuro de Vicentinen Sunchales el consejo directivo de Sancor trabaja con perfil bajo en un plan de recuperación que cumple objetivos paso a paso.

Sin apoyo ni atención del gobierno nacional entre 2016 y 2018, la «Gran empresa láctea argentina» terminó desguazada. Se desprendió de nueve plantas industriales, marcas comerciales, más de 2.000 trabajadores y en enero pasado llegó al deshonroso piso de sólo 350.000 litros de leche diarios procesados. “De ser en serio una cooperativa testigo de la leche en las góndolas, pasamos a esto que quedó, que nadie se entera si existe o no”, describe el diputado nacional y exministro de la Producción Luis Contigiani.

Luz al final del túnel

Reducida a su mínima expresión, Sancor ahora inició un camino de reestructuración total, con un plan productivo por etapas.

El primer peldaño fue pasar del piso al que había caído de 350.000 litros de leche diarios en enero a los 650.000 actuales.

El segundo es llegar a 800.000 dentro de tres o cuatro meses y conquistar el “primer punto de equilibrio” de los números, lo que permitiría reabrir la fábrica de San Guillermo, donde al menos 80 trabajadores esperan volver a la actividad.

El tercer peldaño es 1,5 millón de litros para mediados de 2021, con el que alcanzaría “un segundo punto de equilibrio en los números”.

Para ese crecimiento, Sancor necesita dos líneas de crédito. La primera es el “crédito” de confianza de los tambos para que vuelvan a entregarle materia prima. La forma de recuperar esa confianza es consiguiendo crédito para capital de trabajo que garantice buen precio y pago en tiempo y forma.

Sancor hoy no es sujeto de crédito, a causa de las deudas que arrastra pero que está en plan de reestructuración.

La deuda comercial la encaminó a través de un Acuerdo Preventivo Extrajudicial, que sufrió dificultades pero pareciera estar firme.

La deuda impositiva la regularizó acogiéndose a la moratoria que lanzó el gobierno nacional muy favorable para cooperativas y mutuales.

Lo siguiente es la deuda financiera, que es la más pesada. No es deuda bancaria, sino con dos fondos de inversión: BAF Capital y la holandesa ING, con las que arrastra un impago de 150 millones de dólares aproximadamente.

Sancor también reestructuró el plantel de personal. Un acuerdo con el gremio permitió los retiros voluntarios, dejando una planta de personal de menos del 50% que aún sufre atrasos en los pagos por falta de liquidez.

El plan de salida

El plan que los directivos de Sancor pasa por la constitución de un fideicomiso que incluya a los acreedores y nuevos inversionistas que inyecten parte de los recursos que se necesitan en capital de trabajo. Para esa instancia, se asegura que la poderosa Sancor Seguros está comprometida a sacar adelante a su prima hermana.

Una de las tratativas que está en la mesa de negociación es que BAF Capital incorpore al negocio de Sancor la línea de yogures, postres y quesos crema que le compró en 2016 por 51 millones de dólares a través de una sociedad con Vicentin denominada Alimentos Refrigerados SA. El regreso de esa línea de producción –que es la que más valor agregado permite– es estratégica para Sancor y para BAF Capital porque unificarían los costos logísticos que se duplicaron al separarse ambos negocios.

Esa compra de 2016 es un capítulo aparte. Públicamente la asumió Vicentin, pero como se está viendo por estos días, muchas de las empresas que decía que eran propias no lo son de forma directa, sino a través de las sociedades uruguayas Vicentin Family Group, VFG y Latam. BAF Capital también suena como potencial comprador del rentable Frigorífico Friar, hoy controlada por Vicentin desde Uruguay y Panamá.

El rol del Estado

Si se encamina la reestructuración, se constituye el fondo fiduciario con participación de los acreedores y Sancor vuelve a ser sujeto de crédito, el Estado está dispuesto a darle vuelo, haciendo lo que hoy no puede hacer, que es ayudarla a saltar de escala financiando capital de trabajo, principalmente la compra de leche cruda a los tambos. De esa forma incrementaría volúmenes de producción y recuperaría mercado.

Ese potencial financiamiento podría llegar vía Banco Nación o Bice. Son definiciones que se verán si llega el momento, pero lo que está claro es que hay decisión política.

También se mantiene el interés de los gobiernos de Santa Fe y Córdoba, además de legisladores como la senadora nacional Marilyn Sacnun o el senador provincial Felipe Michlig. Éste último sigue de cerca el particular caso de la fábrica de quesos de San Guillermo, a la que Sancor no vendió pero mantiene cerrada con promesa de reapertura.

Hay un aspecto determinante. Mario Cafiero, titular del Instituto Nacional de Asociativismo y Economías Sociales, el organismo que regula a las cooperativas y mutuales

El rol cooperativo

Cuando cayó Vicentin la premisa gubernamental fue evitar un desguace y conservar un jugador local de referencia en el selecto grupo de la industria agroexportadora. El espejo de lo que no se quería que pasara era Sancor, que cuando se produjo su crisis terminal, entre 2016 y 2017, no tuvo acompañamiento del gobierno de Macri.

Si bien la reestructuración iba a ser necesaria en cualquier escenario, cuando el gobierno soltó la mano y dejó sola a Sancor, no quedó otra que iniciar el desmembramiento.

“Sancor era referencia en el mercado y en el precio que pagaba a los productores. El gobierno de Macri nunca entendió el cooperativismo. Lo veía como una actividad económica desleal con la sociedad anónima, como una cuestión imperfecta. Ellos tuvieron la oportunidad de dar una salida a Sancor y no quisieron jugar”. El diputado Luis Contigiani era ministro de Producción de Santa Fe cuando Sancor llegó al pico de su crisis. Y hoy, que su propuesta de rescate a Vicentin lo tiene en línea telefónica con el presidente de la Nación, está convencido que el caso de la «Gran empresa láctea argentina» es un modelo de salida que debe evitar la agroexportadora del norte santafesino

El Estado ve el retorno de Sancor a las góndolas y al mercado lechero como referencia en lo que se paga el precio del litro a los productores y por otro como referencia en los precios de góndola, sobre todo en líneas de productos donde mandan una o dos marcas.

Y si alguien se animara a soñar un poco más, si no se repiten los abusos del pasado y su dirigencia recupera la mística emprendedora del pasado, Sancor podría volver a ser la empresa que llevó electrificación rural, educación y caminos a lugares donde el Estado no llegaba. Buena parte de la infraestructura que hoy usufructúan las demás empresas lácteas se creó gracias a la cooperativa lechera.

Gentileza Aire Digital

Claudio Morini

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