Llega a su fin el juicio por el homicidio del empresario de Brinkmann

Mañana se leerán los alegatos y podría conocerse la sentencia. Nuevos testigos confirmaron la versión de una disputa por la venta de una cosechadora podría ser el móvil del crimen de Raúl Rosso. El principal acusado admitió encubrimiento, pero dijo que él no mató a su socio.

Hoy, en la segunda jornada del juicio por el crimen de Raúl Egidio Rosso (60) -empresario de Brinkmann que desapareció el 19 de abril del 2018 y apareció su cuerpo sin vida el 4 de mayo siguiente-, pasaron siete testigos, dos de forma presencial en tanto que el resto mediante videoconferencia desde el Juzgado de Competencia Múltiple de la ciudad de Jesús María.

Las nuevas declaraciones confirmaron la versión de que entre la víctima y el principal acusado, Félix Novarese (44), existía una relación comercial vinculada al rubro agropecuario y que el homicidio habría sido el desenlace de un conflicto que habría comenzado cuando una maquinaria rural fue vendida sin el consentimiento de uno de los socios.

Novarese está sindicado como supuesto autor del hecho, pero además están imputados Germán Gallegos, Diolindo Monge, Miguel Ángel Martínez y Guillermo Ullo, todos por encubrimiento.

Novarese, en su declaración admitió ser quien enterró el cuerpo de Rosso y lo cubrió con cal, pero dijo que lo hizo obligado por Monge que lo amenazó con lastimar a su familia sino lo ayudaba a esconder el cuerpo. De hecho, Novarese apuntó a Monge como el autor material del crimen.

El primero en declarar este martes fue quien compró la maquina cosechadora Don Roque 150, cuyo pago, aparentemente, Rosso le reclamaba a Novarese.

Oscar Varrone, quien es analista de sistemas y además se dedica a los negocios inmobiliarios, le dijo al tribunal que adquirió la maquinaria rural tras pagar 600 mil pesos, cuando él sabía que se valor en plaza superaba el millón y medio de pesos. Señaló que lo hizo porque supuestamente Novarese «andaba mal de dinero» y le había manifestado que de mejorar las cosas, se la iba a volver a comprar. Varrone dijo que el boleto de compra y venta se realizó en una escribanía de la ciudad de Córdoba y que la demora por parte de Novarese en entregarle la factura lo hizo sospechar.

El testigo agregó que el día en que le llevaron la cosechadora a Colonia Caroya fue la primera vez que lo vio a Novarese, al que le entregó todo el dinero en una bolsa. También señaló que a Novarese lo acompañaba otra persona en una camioneta pero que no sabía quién era, porque no se la presentó en ningún momento.

En un momento de su exposición, el imputado Novarese desde su lugar de detención y por teleconferencia interrumpió al testigo diciéndole: «Sos un mentiroso de mierda (sic.)».

Por su parte, el resto de los testigos coincidieron en el tema de la compra de la cosechadora, el día en que llegó y del modo en que lo hizo, que hubo que ir a repararla en el ingreso a Colonia Caroya, a la vera de la ruta nacional 9 norte; y que Novarese estaba acompañado por otra persona.

Posteriormente, declararon René Andrés Álvarez, empleado de Varrone; Pablo Miguel Brandalisi, en cuya casa se guardó la cosechadora; le siguió Eduardo Coronel. 

Uno de los testigos dijo haber visto en el lugar en circunstancia de la entrega de la cosechadora, una camioneta Ford F 100, la que habría pertenecido al extinto Rosso.

En un momento de la declaración, la fiscal de Cámara Consuelo Aliaga leyó las declaraciones que uno de los testigos había efectuad ante la fiscalía de Arroyito; incluso ese testigo participó de una ronda de reconocimiento en donde reconoció a Monge como la persona que acompañaba a Novarese.

El último testigo en declarar fue el abogado Roberto Britos, quien es oriundo de Villa Concepción del Tío pero ejerce en Córdoba. El letrado dijo que él redactó el boleto de compra-venta de la cosechadora y que lo dejó en su estudio para que Varrone lo retirara y fuera a una escribanía cercana para firmarlo; que desconocía si había ido Novarese y el modo en que se efectuó el pago de los 600 mil pesos.

También declaró el policía Richar Ever Bustamante, quien formó parte de la dotación de la subcomisaria de El Tío, quien dijo que durante la búsqueda de Rosso en la zona rural de esa localidad, en la entrada a un campo se encontró con Novarese con quien se conocía. Declaró que lo vio nervioso y que le expresó que estaba preocupado porque no estaba acostumbrado a que la policía allanara su casa, por «el qué dirán de los vecinos» y su familia.

Novarese, según el policía, reconoció que Rosso había estado en su casa para llevarle unos repuestos que necesitaba para una máquina.

Finalmente, Bustamante señaló que Novarese se movilizaba en una camioneta Ford F 100 de color amarillo, de antiguo modelo y que el lugar en donde lo encontró se hallaba a unos 2 mil metros de donde fue hallado el cuerpo sin vida de Rosso.

Por su parte, el abogado defensor de Novarese, Javier Genesio, solicitó un careo entre su defendido y el imputado Monge, pero le fue negado.

La defensa busca demostrar que Novarese es inocente de asesinato, ya que solo encubrió el hecho estando la seguridad de su familia bajo amenaza.

El juicio que se desarrolla con la participación de jurados populares se reanudará hoy a las 9 en la Cámara del Crimen en los tribunales de San Francisco. Se escucharán los alegatos de las partes y podría conocerse la sentencia.

Novarese se encuentra acusado como presunto autor de «homicidio doblemente calificado por alevosía y criminis causa», delito que contempla como pena única la prisión perpetua

la voz de san justo

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