Un “salvataje” que se parecía mucho al de Vicentin: Llegó la carta de despedida de los empresarios que querían meterse en SanCor

La historia se remonta a dos años atrás, cuando después de cerrar una paritaria sin problemas, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) lanzaba una amenaza de paro nacional por la situación de SanCor, culpando al gobierno santafesino entre otras cosas. Nadie entendía nada, pero con el paso de los meses la confusión comenzó a aclararse.

La que fuera la mayor cooperativa nacional y con una marca fuerte, ya no estaba en su peor momento pero seguía siendo objeto de atención para quienes querían valerse de dineros públicos para hacer un negocio que desconocían y donde no iban a arriesgar nada.

Hubo reuniones con figuras políticas como los ex ministros Matías Kulfas, Claudio Moroni, Julián Domínguez, en las que insólitamente no participaba SanCor, pero si todo este grupo de empresarios amigos del Gobierno con el gremio, para cerrar algo así como un nuevo caso Vicentín, pero en el Gobierno de Alberto Fernández.

A pesar de tener todo el aparato político y mucho del mediático a favor, la desconexión de estos empresarios (en Bichos de Campo los bautizamos “empresaurios”) con SanCor hacía entrever que la cosa no iba a funcionar, que el desconocimiento del negocio era muy elevado y que la planificación sólo apuntaba a hacerse de 60 millones de dólares que deberían salir del Banco Nación y reducir la planta laboral de 1700 personas a 700 personas, todo con la anuencia del gremio, todo con el perjuicio de los trabajadores y las comunidades donde la cooperativa se ancla.

Se logró el voto afirmativo en asamblea extraordinaria de la propuesta de conformación de ese fideicomiso de amigos, valiéndose un poco del desconcierto de los socios-tamberos y como el dinero del Gobierno nunca llegó empezaron las especulaciones para mendigar fondos. El mercado tampoco confió en una propuesta que hacían empresarios exitosos en sus rubros que no querían arriesgar ni un peso en la aventura lechera.

Había sido José Urtubey de Celulosa Argentina el que le ponía la cara a la movida, seguida por Marcelo Figueiras de Laboratorio Richmond, además de Gustavo Scaglione, de Grupo Televisión Litoral vinculado a Vila-Manzano; además del abogado Leandro Salvatierra y el único que tenía relación con la lechería, Jorge Estévez.

Este último era el que en medio de la nada seguía remando para sostener la ilusión del negocio, pero muy a su pesar la credibilidad en el sector no lo acompañaba y al tener más dudas que certezas, ya el año pasado Urtubey y Figueiras se bajaban del bote y con ellos el mayor impulso que tenía la intención.

La salida del Gobierno de todos los funcionarios mencionados debilitaba el proyecto, el éxodo del salteño recortaba el apoyo que tenía el tema en las esferas de la gobernación de Santa Fe, y con el paso del tema al ámbito de Fernando “Chino” Navarro, como secretario de Relaciones con la Sociedad Civil y Desarrollo Comunitario de la Jefatura de Gabinete, el objeto volvió a ser el apuntalamiento de la Cooperativa, teniendo ya la confirmación que el Banco Nación no iba a arriesgarse en esta aventura.

En septiembre pasado lo decíamos con claridad en Bichos de Campo: “Se cayó el fideicomiso de amigos para rescatar a la cooperativa SanCor…”. Atilra volvía a la desesperación y las amenazas de paros, estrategia que no tuvo apoyo interno, porque las partes sindicales están muy alejadas y se debilitan cada vez más.

Por estas horas llegó la carta de la despedida, que no sólo pone fin a la voluntad de los empresarios, sino que demuestra la falta de apoyo entre este grupo de amigos con la salida de los dos más fuertes y con más contactos, que no pudieron ser retomados con encuentros alternativos recientes en ámbitos gubernamentales.

Firmada por Scaglione, Estévez y Salvatierra la misiva del adiós comienza con un cálido “Estimado Etin” y termina con “Un fuerte abrazo”.

Como la pudimos leer, se las compartimos en su texto completo.

“Como es de tu conocimiento, el grupo de profesionales y empresarios que representamos, lleva más de dos años buscando una solución real a la situación de SanCor CUL. Entendimos que el acuerdo arribado con Uds, la Cooperativa y el Gobierno Nacional era un camino difícil, largo, pero finalmente virtuoso para lograr entre todos una empresa láctea que pudiera ser orgullo de nuestro país”.

Hasta aquí, un cúmulo de expresiones épicas, pero aquí aparece la decepción. “Lamentablemente, hoy percibimos que esto no es compartido por todos los actores, lo cual resulta imprescindible para la posibilidad de éxito de semejante desafío. En estas condiciones y de no cambiar esta situación de forma inmediata, no vemos otro camino que dar un paso al costado, y dejar nuestro lugar a aquellos que creen que hay mejores soluciones posibles”.

Cierran con “agradecemos tu buena predisposición y generosidad para con nosotros”.

Los empresarios dicen adiós, blanquean que ya no tienen más chances y que no desean seguir en esta aventura altruista que los había hecho presupuestar en el doble la necesidad de dinero para meterse en el tema, porque la solucion al problema de SanCor no va más allá de los 30 millones de la moneda extranjera.

En este marco y en estas horas, las manifestaciones intermitentes de Atilra frente al Centro de Distribución de Buenos Aires ya no pueden cambiar el rumbo de la decisión.

Los empresarios nunca tuvieron el mínimo fondeo para cubrir las acreencias de su propio plan, nunca tuvieron en claro cómo se iba a manejar la Cooperativa, pero sí sabían que la quería achicar y aplastar a mediano plazo para su posterior reparto.

Desde que se esfumó la posibilidad de fondeo, la Cooperativa atravesó la promisoria primavera, afrontó la caída productiva del verano seco y hoy con unos 500 mil litros diarios de proceso logró volver a las góndolas con la cartera de productos completa.

En esto tiene que ver la decisión de descargar la mitad de lo estipulado en la Disposición Administrativa 54/2023 del 26 de enero de este año, o sea 600 millones de pesos para la compra de materia prima e insumos que se justifican a cada paso, que permitió también en enero pagar cada litro de leche cruda por encima del promedio nacional de poco más de 74 pesos, llegando los socios a un valor de más de 76 pesos.

Según pudo conocer este medio, no termina en esta alternativa la búsqueda que SanCor hace de otros negocios y alianzas, e incluso se sigue gestionando el cobro de la deuda que sostiene Venezuela de unos 19 millones de dólares.

El gremio y su cúpula perdieron una gran apuesta económica y de poder, los empresarios quedaron vinculados a un provecho que no pudo ser, pero SanCor sigue viva y da pelea de la manera más adecuada, produciendo, con su gente y fortaleciendo el vínculo con sus localidades. No es sencillo el tránsito de estos años que tuvieron su punto más bajo en febrero de 2017, pero la continuidad de cumplimento en los compromisos, los cambios administrativos y la voluntad de los productores hacen que siga habiendo un futuro, aunque a muchos les moleste.

bichosdecampo

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