La sequía en Santa Fe: en Fortín Olmos, 8.000 litros de agua viajan kilómetros cada día para abastecer a las poblaciones rurales

Así está el arroyo Golondrina, en el departamento Vera.

Fortín Olmos, el distrito con mayor extensión territorial de la provincia, dispone de un camión cisterna para llevarle agua todos los días a unos 1.000 habitantes. Las lluvias del viernes y sábado generaron alivio, pero no alcanzan para mitigar una sequía que lleva meses.

La situación que padecen miles de habitantes de la provincia de Santa Fe a causa de la prolongada sequía es cada vez más compleja y complicada. Y desde las comunas redoblan sus esfuerzos para garantizar el abastecimiento de agua para consumo humano en cada uno de los parajes y las poblaciones rurales. La realidad es que los espejos de agua se están secando, las napas bajaron y se están salinizando y hay problemas con el arsénico. «La única solución posible es que llueva», admiten.

Fortín Olmos -un distrito de alrededor de 400.000 hectáreas, el de mayor extensión territorial de la provincia de Santa Fe– no es ajena a esta situación. Cada día, unos 8.000 litros de agua viajan kilómetros para abastecer a más de 30 poblaciones rurales que lo necesitan. Y lo hacen a través de un solo camión cisterna. De esta manera garantizan el abastecimiento de unos 1.000 habitantes, además de las instituciones educativas y el destacamento policial de la zona.

Rodrigo Acevedo, presidente comunal de la localidad del departamento Vera, explicó a AIRE que “la situación es muy compleja porque hay mucha distancia entre los distintos asentamientos poblacionales como Fortín Chilca, Fortín Charrúa, km 48, km 89, el Campanal, el Histórico, el Chañar, la Cigüeña, entre otros, y nos preocupa el agua para consumo humano”. 

El presidente comunal comentó que “en la zona urbana, donde viven unos 3.000 habitantes, tienen agua dulce subterránea, pero al resto de la población hay que abastecerla». En este sentido, comentó que este es un trabajo que se hace durante todo el año: “Tenemos 18 instituciones educativas muy distantes unas de otras, y las visitamos cada 15 días o una vez por mes, pero en este momento de sequía y de calor, lo hacemos cada vez más seguido porque se utiliza más agua”.

En el caso de Fortín Charrúa, un paraje de unos 500 habitantes- los habitantes cuentan con un aljibe comunitario de más de 100.000 litros que se llena por cosecha de agua. “Esta agua –que no es para tomar– se eleva a unos tanques y se distribuye a canillas que están en las veredas. Además, cuentan con una planta de osmosis inversa que entrega 20 litros por persona todos los días para consumo humano. En general no tienen problemas”, admitió. 

Pero en la zona de los bajos submeridionales, la situación es distinta: “El agua es extremadamente salada y contiene mucho arsénico”. Por eso “a través de un camión cisterna hacemos viajes mañana, tarde y noche, para llevar agua a las poblaciones y los asentamientos rurales”. En cuanto al costo de este servicio, Acevedo comentó que “el traslado se realiza gratuitamente a las escuelas y al destacamento policial, y a las personas se les cobra un canon por kilómetro de $50. Pero del agua, el camión y chofer se hace cargo comuna”.

«Necesitamos que llueva y caigan al menos 30 milímetros. No hay mucho por hacer», reiteró Acevedo. “Porque de esta manera se junta mucha agua, y el pasto crece rápido. La única forma de resolver el problema de fondo es a través de un acueducto, el resto son parches”. 

Mientras tanto, Fortín Olmos gestionó la compra de otro camión cisterna para llevar agua a los productores, que es otro de los grandes problemas que tienen el norte santafesino. “Sus represas están secas, y es de allí de donde toman los animales. Están pasando por un momento muy crítico porque no tienen ni agua ni pastura y muchos están muriendo. Pero lo que vemos es mucha solidaridad y ayuda entre vecinos, y eso es de destacar”, concluyó.

Algunos pequeños productores utilizan esos tachos para llevar agua a sus animales.

Algunos pequeños productores utilizan esos tachos para llevar agua a sus animales.

En Vera, «La gente se está empezando a pelear por el agua», admitió la intendenta

La intendenta de Vera, Paula Mitre, detalló la difícil situación que atraviesa el norte de la provincia. «Es el tercer año consecutivo que vivimos un período de sequía. Las napas bajaron y se están salinizando, y empezó a haber mortandad de cabezas de ganado», indicó. 

En este sentido explicó que se hace un esfuerzo muy grande para llevar agua a los animales pero admitió que pese a las acciones que se están realizando “se están perdiendo cabezas de ganado”. “La condición corporal de las vacas de cría es mala, ya hay vacas caídas y mortandad. Además, las que no pudieron parir están manifestando abortos. Esta situación va a repercutir el próximo año”.

La sequía empezó a tener su impacto en la ganadería, aunque recién se va a sentir en 2023.

La sequía empezó a tener su impacto en la ganadería, aunque recién se va a sentir en 2023.

Gentileza Municipalidad de Vera

“El panorama es grave porque nuestra zona es mayormente ganadera y de acá para adelante se va a deteriorar aún más la economía regional. Hay subsidios para el pequeño productor, para compra de alimento o agua, pero no es suficiente. Se necesita de mucho acompañamiento por parte de la provincia para recomponer el entramado productivo que está perdiendo el poco capital que lograron conseguir”, concluyó.

Aire Santa Fe

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